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¿Cuáles son los niveles de alcoholismo? Como comenzar a tratar en cada etapa

El alcoholismo no aparece de la noche a la mañana. No es que un día bebas una cerveza con los amigos y ya puedas ser considerado un alcohólico.

Es una enfermedad lenta que puedes desarrollar desde la adolescencia hasta un punto en la adultez o incluso de un momento a otro, con algún evento traumático que pueda pasar en tu vida, te puede arrastrar a esa condición.

Pero siempre, siempre pasas por las mismas fases, no importa la velocidad con la que desarrolles la adicción, por eso entender las fases del alcoholismo es clave, nos permiten buscar válvulas de escape para acabar cuanto antes con la adicción.

No solo para aquellos que sienten que están empezando a perder el control, sino también para quienes tienen a alguien cerca que cada vez bebe más y con menos motivos.

Vamos a ir directos al grano. Aquí no hay rodeos: el alcoholismo tiene niveles claros, y cuanto antes se reconozcan, más fácil será evitar que la situación se descontrole.

 

Los 4 niveles del alcoholismo: de "beber socialmente" a la adicción

El proceso de la adicción al alcohol suele dividirse en cuatro fases. Conocerlas ayuda a identificar dónde estás tú o alguien cercano, y sobre todo, qué pasos hay que dar en cada momento.

1. Fase pre-alcohólica: el inicio que nadie nota

Esta etapa es la más silenciosa. Beber forma parte de lo social: una caña después del trabajo, un par de copas el fin de semana. Hasta ahí todo parece normal.

El problema empieza cuando el alcohol deja de ser solo ocio y empieza a convertirse en una especie de “remedio”. Bebes para relajarte, para dormir mejor o para sobrellevar el estrés. No hay grandes borracheras, pero cada vez hay más excusas para tomar algo.

La clave aquí es preguntarse: ¿Bebo porque quiero o porque lo necesito para sentirme bien?

2. Fase prodrómica: cuando el alcohol empieza a ser una preocupación

En esta etapa el alcohol ya ocupa más espacio en tu mente. No es que bebas todos los días, pero cada vez piensas más en la próxima vez que lo harás.

Empiezas a beber a escondidas, te inventas excusas para justificar por qué has tomado más de la cuenta o minimizas lo que has bebido si alguien te lo comenta.

Aparecen las primeras lagunas mentales —no recordar lo que pasó después de cierta hora— y empiezas a buscar cualquier razón para tomar una copa: porque fue un día duro, porque estás de buen humor o porque sí, sin más.

3. Fase crítica: el momento en el que todo empieza a desmoronarse

Aquí ya hay un problema claro.

El alcohol empieza a dominar tu vida: necesitas beber para sentirte "normal", buscas cualquier excusa para hacerlo y, aunque prometas que hoy será "solo una copa", casi siempre acabas bebiendo más de lo previsto.

Las consecuencias empiezan a notarse. Discutes con tu pareja, llegas tarde al trabajo o faltas sin más, y las resacas ya no son simples molestias, sino episodios de ansiedad, sudores fríos o temblores.

Además, te niegas a aceptar que tienes un problema. Si alguien te lo insinúa, te enfadas o lo justificas con frases como "yo controlo" o "hay gente que bebe mucho más que yo".

4. Fase crónica: cuando el alcohol domina tu vida

Esta es la etapa más peligrosa.

El cuerpo ya tiene una tolerancia enorme al alcohol, necesitas beber cada vez más para sentir lo mismo. A menudo, ya no bebes para disfrutar, sino para evitar sentirte mal.

El síndrome de abstinencia es intenso: temblores, ansiedad extrema, sudoración, insomnio e incluso alucinaciones. En casos graves, dejar de beber sin supervisión médica puede ser arriesgado.

El alcohol ya ha impactado tu salud: problemas hepáticos, gastritis crónica, hipertensión y, en muchos casos, daños neurológicos como fallos de memoria o dificultades para concentrarte.

Síntomas claros de alcoholismo según cada fase

 

¿Cómo saber si alguien (o tú mismo) está avanzando por estas fases?

  • En la fase pre-alcohólica: justificas cada copa como una forma de relajarte o premiarte.
     
  • En la prodrómica: empiezas a ocultar cuánto bebes y tienes algunas lagunas mentales.
     
  • En la crítica: pierdes el control sobre cuándo paras de beber y ya afecta a tu vida diaria.
     
  • En la crónica: el alcohol es una necesidad física; sin él, aparecen síntomas graves.

El mayor error es pensar que uno solo tiene un problema si ha llegado a la fase crónica. La realidad es que cuanto antes pongas freno, más fácil será volver atrás.

Cómo empezar a tratar el alcoholismo según el nivel

Cada fase requiere un tipo de intervención distinta. No es lo mismo alguien que empieza a abusar del alcohol que alguien que ya tiene un síndrome de abstinencia severo.

¿Qué hacer si estás en la fase pre-alcohólica?

Aquí, el punto clave es ser honesto contigo mismo. Si notas que bebes más para “desconectar” que para disfrutar, es momento de frenar.

Habla con alguien de confianza y plantéate reducir la frecuencia. Si sientes que te cuesta parar aunque lo intentes, es una señal de alarma.

 

¿Cómo actuar en la fase prodrómica?

Este es el momento de buscar ayuda psicológica. La adicción se está gestando y, aunque aún tengas algo de control, cada vez lo vas perdiendo más.

Un terapeuta especializado puede ayudarte a entender por qué usas el alcohol como vía de escape y a desarrollar estrategias para evitar que esto avance.

Tratamiento urgente para la fase crítica

En esta etapa, la ayuda profesional ya no es opcional.

Se necesita una intervención estructurada: terapia intensiva, grupos de apoyo e incluso tratamiento médico para controlar las primeras señales de abstinencia.

Aquí es fundamental contar con expertos que diseñen un plan personalizado, porque dejar el alcohol sin el apoyo adecuado suele acabar en recaídas.

La fase crónica: ¿se puede salir de ahí?

Sí, pero con ayuda médica.

La desintoxicación debe hacerse bajo supervisión, porque el síndrome de abstinencia puede ser peligroso. Tras eso, viene un tratamiento a largo plazo: terapia, rehabilitación y, sobre todo, un plan claro para reconstruir una vida sin alcohol.

No esperéis a tocar fondo: la ayuda profesional es clave

El alcoholismo no desaparece solo.

Si crees que tú o alguien cercano está avanzando por estas fases, lo peor que podéis hacer es esperar "a ver si mejora". Cuanto antes se intervenga, más sencillo será romper el ciclo.

En Mucho Mejor Sin, ayudamos a personas que quieren recuperar el control sobre su vida. Ofrecemos planes personalizados según cada fase del alcoholismo, desde quienes están empezando a preocuparse por su forma de beber hasta aquellos que ya necesitan un tratamiento estructurado.

No es fácil dar el paso, pero tampoco es imposible.

 

Cada día cuenta, ponedle freno al alcohol ya

El alcoholismo avanza sin que te des cuenta.

Hoy puede parecer solo una copa para relajarte, pero si no pones límites, mañana puede ser una necesidad para poder funcionar.

La clave está en actuar pronto. Identificar en qué fase estás —o está alguien a quien quieres— y tomar decisiones antes de que el alcohol lo controle todo.

Si sentís que ha llegado el momento de hacer algo, pedid ayuda. No hace falta tocar fondo para empezar a cambiar.