
Cuando se debe contemplar la internación para adicciones
Aceptar que alguien cercano necesita ser internado por una adicción no es fácil. Da miedo, ya que siempre se nos ha vendido que los internados son solo para "locos".
En libros, películas y el cine siempre creemos que cuando una persona necesita internarse es el fin de su vida, prácticamente es como ir a prisión.
Pero esta imagen es la que queremos desmontar ya que a veces la única opción para un cambio a largo plazo a mejor es esta y que en el futuro el paciente pueda ganar su libertad.
No todos los adictos necesitan internación, pero hay casos en los que es la única manera de evitar un desenlace trágico.
En este artículo vamos a desgranar las señales de alarma, los momentos en los que la internación deja de ser opcional y lo que realmente ocurre dentro de un centro de rehabilitación.
Porque internar a alguien no es "encerrarle" ni rendirse. Es darle la mejor oportunidad posible para salir del agujero.
Las señales que indican que la internación es una necesidad
El primer error al enfrentarse a una adicción es esperar demasiado. Siempre parece que hay una última oportunidad, un "a ver si esta vez lo consigue", pero la realidad es que el tiempo juega en contra.
Si alguna de estas señales está presente, la internación debería estar sobre la mesa:
- El consumo está completamente fuera de control: Ha intentado reducirlo y no puede. Cada vez necesita más cantidad para sentirse igual. Cada intento de "dejarlo solo" ha acabado en fracaso.
- El síndrome de abstinencia es peligroso: Con drogas como el alcohol o los opiáceos, dejarlo de golpe puede ser mortal. Si la persona sufre temblores, taquicardias, convulsiones o alucinaciones al no consumir, necesita supervisión médica.
- Su salud está en caída libre: Ha perdido peso de forma alarmante, su piel y su mirada reflejan el deterioro, ha tenido infecciones o problemas de salud graves relacionados con la adicción.
- Su vida personal y profesional se está desmoronando: Ha perdido trabajos, ha roto relaciones, ha sido arrestado, ha acumulado deudas o ha tenido conflictos serios por su consumo.
- Niega que tenga un problema: Si se enfrenta a todo tipo de consecuencias y sigue justificando su consumo, la posibilidad de que busque ayuda por sí mismo es casi nula.
- Su entorno es parte del problema: Si vive rodeado de personas que también consumen o en un ambiente donde la droga está presente, intentar salir sin alejarse de ese círculo es prácticamente imposible.
Si alguno de estos puntos se cumple, esperar más solo agrava la situación.
Fases del tratamiento de adicciones y cuándo la internación es necesaria
El tratamiento de una adicción tiene cuatro fases, y en algunas de ellas el ingreso a un centro es fundamental.
1. Desintoxicación: cuando la abstinencia puede ser peligrosa
Aquí es donde se corta el consumo. En casos de drogas como el alcohol o los opiáceos, el síndrome de abstinencia puede ser grave y requiere medicación.
Es el momento más crítico porque el cuerpo reacciona a la falta de la sustancia.
Cuando la persona no puede dejar de consumir sin sufrir síntomas físicos severos, la internación es imprescindible.
En un centro, el proceso es supervisado por médicos y se hace de forma segura.
2. Deshabituación: cuando no se logra romper el patrón en casa
Aquí se trabajan los hábitos que han llevado al consumo. Si una persona sigue rodeada de gente que consume, vive en un ambiente tóxico o no tiene herramientas para manejar el estrés sin recurrir a la droga, las posibilidades de recaída son altísimas.
Si no hay forma de cambiar su entorno de manera ambulatoria, la internación es la mejor opción.
3. Rehabilitación: cuando el entorno es un problema
Esta es la fase donde se aprende a vivir sin la adicción. Se recuperan habilidades, se trabaja la autoestima y se aprende a evitar recaídas.
Aquí la internación es clave cuando el adicto no tiene una red de apoyo fuerte.
Si la persona vuelve a casa y todo sigue igual (amistades que consumen, discusiones familiares constantes, acceso fácil a la droga), lo más probable es que recaiga.
4. Reinserción: cuando hay riesgo de recaída
Es la fase final, donde se aplica lo aprendido para volver a la vida normal: trabajo, familia, relaciones.
Aquí la internación solo es necesaria si la persona, al salir, no tiene un entorno estable al que regresar. Algunos centros ofrecen programas de reinserción progresiva para evitar que la vuelta a la realidad sea demasiado brusca.
¿Qué pasa si el adicto no quiere ingresar?
Uno de los mayores problemas es que muchos adictos se niegan a aceptar la internación. En estos casos hay dos opciones:
- Intentar convencerlo con la ayuda de profesionales o familiares que ya hayan pasado por lo mismo. A veces, escuchar la historia de alguien que ha salido de la adicción es lo que hace clic en la cabeza del adicto.
- Ingresarlo de manera involuntaria, si su consumo representa un peligro para su vida o para los demás. Esto solo puede hacerse en ciertos casos y con autorización legal.
Si te encuentras en esta situación, lo mejor es asesorarte con un centro especializado.
Cómo elegir un centro adecuado y qué alternativas existen
No todos los centros de tratamiento son iguales. Es importante elegir uno que tenga:
- Equipo médico y terapéutico especializado: No basta con encerrar al adicto en un sitio sin drogas. Hace falta terapia, apoyo psicológico y herramientas para no recaer.
- Tratamiento integral: La adicción no es solo física, también es mental y emocional. Un buen centro trabaja en todos los frentes.
- Plan de reinserción: Salir limpio de un centro no es suficiente: Si no hay un plan para volver a la vida normal sin recaer, el esfuerzo habrá sido en vano.
Si no tienes claro qué opción es la mejor para vuestro caso, en MuchoMejorSin podemos orientarte para encontrar la mejor solución. Nuestros profesionales pueden guiar a familiares y amigos a tomar la mejor decisión para cada caso.
La internación no es un castigo, es una oportunidad
Ingresar a un adicto en un centro puede parecer una decisión drástica, pero a veces es la única forma de salvar una vida. Cuanto antes se actúe, mejores serán las opciones de recuperación.
La adicción no se "cura" sola, ni desaparece con buenas intenciones.
Es una enfermedad que necesita tratamiento, y en muchos casos, ese tratamiento solo puede funcionar en un entorno controlado.
Si estás en la duda de si es hora de tomar esta decisión, hazte una pregunta simple: si fuera cualquier otra enfermedad grave, esperarías a que estuviera al borde de la muerte para actuar?
No esperes a que sea demasiado tarde. Hay soluciones, hay tratamiento y hay recuperación.