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¿Se puede ocultar la adicción al propio adicto? Cómo evitar el autoengaño

La mayoría de los adictos no se dan cuenta hasta que están en la peor fase de la adicción.

Y cuando finalmente lo notan, muchas veces ya es demasiado tarde, ya que suele ocurrir algún tipo de evento traumático que marca su vida o cometen un error muy grande.

Y es que el peligro de la adicción es que el paciente no tiene la capacidad de darse cuenta que lo esta, no por maldad o por falta de valores, es que la reacción psicológica y neurológica del paciente lo hace pensar que no esta pasando nada.

El autoengaño en la adicción funciona como una especie de escudo psicológico: el adicto se convence de que todo está bajo control, de que puede parar o que su vida cambiaria a peor si deja de usar la sustancia.

Pero esa es la gran trampa: cuanto más nos repetimos una mentira, más fácil es creérnosla.

Si habéis llegado hasta aquí, seguramente os preguntáis: "¿Estoy cayendo en esta trampa?" o "¿Cómo puedo darme cuenta si me estoy engañando?". Vamos a verlo.

 

El autoengaño en la adicción: ¿Cómo nos mentimos a nosotros mismos?

Cuando hablamos de adicción, la mente actúa muchas veces como un pez globo: se infla para parecer más grande y más fuerte de lo que realmente es.

Esta huida hacia adelante nos condena más y más y crea muchos mas problemas, lo que dificultan todavía mas el poder comenzar la rehabilitación.

Os suena esta escena, ¿verdad?

  • Un amigo o familiar os dice: "Creo que tienes un problema con esto."
  • Y vuestra respuesta inmediata es: "Venga ya, no exageres."
  • A los pocos días, volvéis a hacer lo mismo y os decís: "Bueno, por una vez más no pasa nada."
  • Cuando la cosa se complica, os prometéis: "Mañana lo dejo."
  • Pero llega el día siguiente y aparece la siguiente excusa: "Ahora no es un buen momento."

Es un círculo vicioso. La adicción crea una falsa sensación de control. Nos creemos dueños de la situación, cuando en realidad cada vez estamos más atrapados. 

No se trata solo de mentir a los demás, sino de crear una realidad alternativa en la que todo parece estar bien. Y esa es la parte más peligrosa.

Una de las frases que más se escucha en terapia es: "Yo puedo dejarlo cuando quiera." Pero aquí está la cuestión: si realmente pudieras dejarlo, ya lo habrías hecho.

 

¿Cómo saber si te estás autoengañando?

Muchas veces, hasta que no nos estrellamos, no vemos que nos hemos pasado de la raya. P

ero hay señales claras que pueden ayudar a detectar el autoengaño antes de que sea demasiado tarde.

  • Minimizas el problema: Piensas que tu consumo es "normal" o que "todo el mundo lo hace", aunque en el fondo sepas que algo no encaja.
     
  • Te comparas con otros adictos más graves: "No soy como ese que perdió el trabajo", "Yo sigo funcionando, así que no es tan grave".
     
  • Encuentras excusas para seguir consumiendo: Estrés, problemas en casa, aburrimiento… cualquier motivo parece bueno para justificarlo.
     
  •  Has intentado dejarlo pero fracasas constantemente: Dices que solo será por un tiempo, pero tarde o temprano vuelves a lo mismo.
     
  • Las personas cercanas te lo han señalado: La gente que te quiere te ha hecho notar el problema, pero tú piensas que exageran.

Si te identificas con varios de estos puntos, hay algo que no está bien. Y no es fácil aceptarlo, lo sé. El problema es que cuanto más tiempo paséis justificándoos, más difícil será salir.

 

Cómo romper el ciclo del autoengaño y recuperar el control

Superar el autoengaño es lo primero que hay que hacer para poder salir de una adicción. Y para eso, hay que cambiar la forma en que nos contamos la historia.

  • Dejad de buscar excusas: No os digáis "lo dejo mañana" o "solo esta vez más". Mirad los hechos y preguntaros: ¿Realmente tengo el control?
     
  • Escuchad a los demás: Si varias personas os han señalado lo mismo, no es casualidad. Nadie os dice esto por fastidiar, sino porque lo ven claro desde fuera.
     
  • Ponedlo a prueba: Decíos: "Voy a estar un mes sin tocarlo." Y observad qué pasa. ¿Realmente podéis? Si os encontráis poniendo excusas o sintiendo ansiedad, es una señal de alerta.
     
  • Escribidlo: Anotad cuándo y por qué consumís. Al verlo en papel, es más difícil seguir autoengañándose.
     
  • Pedid ayuda: Nadie sale de una adicción solo. En Mucho Mejor Sin sabemos que el primer paso cuesta, pero también sabemos que se puede salir. Con ayuda, el proceso es más rápido y efectivo.

 

De la mentira a la recuperación

La gran barrera que impide a la mayoría salir de una adicción no es la sustancia en sí, sino la historia que se cuentan a sí mismos. 

Mientras sigan creyendo que no es para tanto, que pueden dejarlo cuando quieran, que tienen el control… el problema seguirá ahí.

Pero si algo habéis aprendido hoy es que la mentira solo se sostiene hasta que la realidad se impone. Y cuanto antes enfrentéis esa realidad, antes podréis recuperar vuestra vida.

Nadie merece vivir en una mentira. Nadie merece estar atrapado en una adicción. Y sobre todo, nadie debería tener que luchar solo. Si estáis en esta situación, hay salida.